Quintanilla en las aulas ( por J.L. García Rúa)

A partir, sobre todo, de la Ilustración, en muchas familias y en la adopción de los nombres propios de sus miembros nacientes, se fue afianzando la costumbre de evitar los nombres de ­origen eclesial o de alguna relación con él, a favor de otros que significaban alguna relación con la naturaleza o con alguna clase de contacto con ideas políticas de liberación social. En la medida en que se acen­tuaba la radicalidad de la tendencia liberalizadora de los grupos sociales conscientes, tal costumbre se fue ampliando y afianzando más y más. Esto es lo que ocurrió en el caso de muchos grupos familiares dentro del campo del anarquismo.

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Entrevista a la cooperativa Escola L’Arcàdia de Can Batlló

Los grandes hitos del movimiento libertario no se reflejan, para mi observación, en las diversas y exitosas experiencias masivas, sino en el continuo devenir la práctica revolucionaria de hoy en la normalidad social del mañana. Ese cambio lento pero firme que se ve al contrastar cómo muchas de las ‘excentricidades’ de las libertarias de principios de siglo XX pasarían hoy bastante desapercibidas.

Discursos y hechos pioneros como la cuestión afectiva, el naturismo, la labor de personas como Félix Martí Ibáñez o de colectivos como Mujeres Libres lo atestiguan, la asunción colectiva de la organización horizontal como la natural frente a la vertical lo afirma. Francisco Ferrer i Guardia, las escuelas racionalistas, los ateneos, Paideia… y todos los proyectos herederos de la idea —inseparable de la práctica— de que el cambio sólo será real si es fruto de un cambio de mentalidad colectivo y de que hay que aprender a vivir para poder ser felices, estos, lo claman a voces por todo el mundo.

Bien, L’Arcadia es — fermentada en Can Batlló, un increíble hervidero de experiencias horizontales en el Barrio de Sants , con los ingredientes de años de lucha, reflexión y estudio— la continuación radicalmente directa de la quintaesencia de la transformación antiautoritaria. Un proyecto que bebe de los mejores maestros y maestras y se apoya en la experiencia y la formación como dos pilares para, de nuevo, y pese a todas las derrotas, seguir la senda que conduce este mundo a un lugar más habitable construyendo una sociedad más amable, libre y justa.

Pudimos disfrutar de su contagiosa y alegre sabiduría en Xixón, en una gira organizada por el norte peninsular para dar a conocer su proyecto y su estadio.

Aprovechamos la ocasión para preguntarles, en ASTURIES, por todo esto y algo más.

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La ética de los cuidados y las culturas organizativas

Desde el colectivo Gafas para zurdos reflexionan sobre los malestares, cuidados, miedos y vulnerabilidades como herramientas políticas frente al capitalismo y el machismo cotidianos

Cuando hablo de cultura organizacional, así grosso modo, me refiero a aquellos significados, maneras de entender, vivir y ver las cosas, que comparten aquellos que están en una organización (Foto: Albert García)

MARIONA ZAMORA / 21/07/2017

Vivimos en un sistema capitalista y machista que relega los cuidados al ámbito privado y doméstico. Y desde la economía feminista ya hace tiempo que se habla de poner los cuidados y las personas en el centro de la vida social. De hacerlas visibles y compartidas.

Más allá del trabajo de cuidados más material, los cuidados son aquellas acciones cotidianas que – aparte de dejarnos a punto para el mercado laboral – hacen que la vida sea más tierna, más amorosa y, al fin y al cabo, más vivible: caricias, abrazos, masajes en la barriga, una mirada de comprensión y empatía, tomar un café para desahogarse… ¿No deberían formar parte de todos los ámbitos de la vida, incluso de los de militancia o el asociacionismo?

Los cuidados son aquellas acciones cotidianas que hacen que la vida sea más tierna, más amorosa y, al fin y al cabo, más vivible

Los cuidados, igual que los afectos, son políticos. Vengo a reflexionar sobre la necesidad de incorporar los cuidados a los ámbitos asociativos y políticos si los queremos hacer más sostenibles, y de las resistencias y dificultades que conlleva hacerlo.

Los malestares: señales de alerta

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Cooperativismo | Los (bienes) comunes

Joan Subirats: En el ámbito económico, una de las cosas que me sorprende bastante y de la que deberíamos hablar, antes de entrar en el ámbito de lo digital, es el movimiento cooperativista. Un sector que tiende, al menos en Cataluña, a ver con un cierto escepticismo el debate sobre lo común. Es curioso, porque teóricamente el cooperativismo debería estar en sintonía con todo lo que representa el procomún. Es cierto que también la tradición de la izquierda sindical ha visto con mucha prevención el cooperativismo, porque de alguna manera, en las cooperativas no hay patrón, y si no hay patrón la relación sindical no se puede establecer con claridad. Desde la izquierda público-estatista, por denominarla de alguna manera, se ha visto lo cooperativo como algo siempre periférico, marginal, que nunca va a poner en cuestión el funcionamiento del sistema, y que, por lo tanto, sirve para entretenerse, cuando lo importante es cambiar radicalmente el sistema económico. Entonces, me pregunto si ves dimensión estratégica al cooperativismo económico. Porque también podríamos considerar que es como un mercado aparte que va tirando pero quenunca será capaz de sustituir al sistema en su conjunto Continuar leyendo «Cooperativismo | Los (bienes) comunes»

Resituaciones

Situación construida: Momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos.

Ignorar que la vida es un compendio de situaciones y que éstas se construyen equivale a caminar a ciegas, guiado por la intencionalidad ajena.

Debemos pues, construir nuestras propias situaciones y, lo que es más importante, levantar la cabeza y mirar del pasado al futuro, ubicar nuestro destino y así, resituarnos para dejar de dar vueltas por la noche, consumidos por el fuego.